Hace 40 años mi abuela empezó este camino, abriéndose paso con valentía en una época donde ver a una mujer al frente de una marca no era lo común. Con las manos en la tela, fundó Karen Oviano con una idea clarísima: que vestirse no tiene por qué ser incómodo y que la calidad de la industria nacional no se negocia. Fuimos pioneras: lo que hoy se conoce como ropa de tiempo libre, nosotros ya lo hacíamos hace cuatro décadas.
La segunda generación profesionalizó ese sueño y lo llevó bien lejos: transformó el taller en una fábrica grande, expandió la marca a más de 100 puntos de venta en todo el país e incluso cruzó fronteras. Crecimos gracias a la fuerza del boca a boca y a la fidelidad de clientas que nos eligen hace años.
Hoy, como tercera generación, elijo estar al frente trayendo ideas nuevas, pero manteniendo intacta esa misma bandera. Crecí entre telas, moldes y charlas sobre calces perfectos, entendiendo que diseñamos ropa que se adapta al cuerpo y no el cuerpo a la ropa. No hacemos prendas para la foto ni modas pasajeras; creamos prendas nobles, con texturas increíbles, pensadas para durar.
Cuidamos cada detalle de fabricación para acompañarte en tus momentos cotidianos: los fines de semana, las vacaciones, las charlas en familia y todo lo que llena el corazón. Porque en Karen Oviano vestimos a mujeres reales para hacer feliz su día a día.
Martina Iriart.